Cosas que me hubiera gustado saber antes de emprender (Vol. 2)
Emprender es como enamorarse: al principio todo son mariposas, ilusión y adrenalina. Hasta que llega el cuarto mes… y te das cuenta de que estás haciendo de Cobrador del Frac en tus ratos libres.
Sí, amigo. Nadie te lo cuenta, pero emprender también implica perseguir pagos como si fueras a cobrarle al mismísimo Papa. Con respeto, claro, pero con insistencia.
Enero 2024: La gran apertura
Rebobinemos. Principios de 2024. Yo ya había montado la empresa, diseñado la web, afinado tarifas y creado el branding. Empezaba oficialmente mi vida como profesional independiente facturando a clientes.
Mi primer encargo fue casi bíblico: moderar un evento online para las Siervas de San José por su 150 aniversario. Más de 400 personas conectadas en Zoom desde medio planeta. Ensayos, coordinación, estructura…
Todo muy bien, salvo que yo estaba en Guadalajara (México) y me tocaba levantarme a las 5 de la mañana con el alma para ganarme el carisma.
Los primeros meses fueron un sueño. En enero rompí el techo de ingresos. Febrero aguantó. Marzo se sostuvo.
Y abril… abril fue el mes del 0 patatero. Ni un euro. Cero. Cobrando menos que un cactus.
¿Por qué? Porque aunque había trabajado, nadie me había pagado.
Bienvenido a la jungla del cobro
Ser emprendedor digital también implica enfrentarte a una fauna diversa de perfiles que no pagan. Algunos con gracia. Otros con misterio. Todos con algo en común: el retraso.
Aquí van las especies más comunes que me encontré (y alguna de las que fui).
1. El Despistado Real
Tiene dinero, buena intención y cero calendario. Te quiere pagar, pero se le olvida entre reuniones, clases de yoga y alertas de Google Calendar.
Frases para tratar con él:
La correcta: «Hola [nombre], espero que estés bien. Te escribo para recordarte que sigue pendiente la factura del [proyecto X]. ¿Podrías confirmarme cuándo estará previsto el pago? Gracias de antemano.»
La que haría yo: «Ey [nombre], ¿nos quitamos este pendiente ya y así me permites seguir creyendo en la bondad del ser humano? 😅 Te paso de nuevo el link por si se perdió entre tanto spam.»
2. El Larguista Crónico
Dice «la semana que viene» desde hace 7 semanas. Siempre está a punto, pero nunca llega.
Frases para tratar con él:
La correcta: «Hola [nombre], solo quería hacer seguimiento de la factura pendiente. ¿Crees que esta semana podríamos cerrar ese tema?»
La desesperada: «¡Hola! Llevo varios días revisando el banco como si fuera la lotería del Niño. ¿Hay novedades sobre el pago? Me ayudaría mucho cerrarlo esta semana.»
3. El Honesto sin Liquidez
Da la cara, explica la situación y propone soluciones. No tiene el dinero ahora, pero te lo dice. Y eso, oye, vale oro.
(Nota personal: yo fui este perfil en mi etapa supervivencia)
Frases para tratar con él:
La correcta: «Gracias por avisar. ¿Qué opción te resultaría más cómoda para poder resolver esto sin apreturas?»
La que haría yo: «Te agradezco la sinceridad. Busquemos un plan de pagos que no te hunda ni a mí me ahogue. Estamos en el mismo barco.»
4. El Ninja Financiero
Desaparece. No responde. Lee los mensajes pero no contesta. El ghosting no solo duele en el alma, también en el bolsillo.
Frases para tratar con él:
La correcta: «Hola [nombre], intento ponerme en contacto contigo para cerrar el pago pendiente del [proyecto]. ¿Podrías confirmarme si todo está bien?»
La violenta (modo mental, nunca real): «Mira, lo cobro por las buenas o me planto en tu casa con una bocina de feria y una pancarta que diga: ‘Este cliente no paga’. No me obligues, por favor.»
Herramientas para no vivir cobrando como el ex de Hacienda
Te dejo una lista práctica de cosas que me hubiera gustado saber antes de tener que ponerme el frac:
1. Cobra por adelantado (si puedes, todo)
Cuesta al principio, pero filtra clientes y reduce dramas. A veces, lo que no se paga, no se valora.
2. Pon cláusulas de pago en tus propuestas
Y deja claro qué pasa si no se paga. Una fecha de vencimiento no es decoración.
3. Usa herramientas que te apoyen
Stripe, PayPal, GoCardless… Automatizan cobros y te permiten programar recordatorios.
4. No olvides a tus socios invisibles
- Stripe te cobra comisión (y no es simbólica, por cierto)
- Hacienda te hace pagar el IVA aunque no te hayan pagado la factura
Es decir: si tú no cobras, tú palmas.
Moraleja final: Ser buen profesional no es solo hacer bien tu trabajo
También es poner límites, comunicar con claridad y no tener miedo a hablar de dinero.
El «miedo al qué dirán» muchas veces se disfraza de «ya lo arreglaremos». Spoiler: no se arregla solo.
Y si alguna vez te toca hacer de Cobrador del Frac, hazlo con elegancia, sin perder el humor ni la dignidad. Porque si no cuidas tu flujo de caja, terminas sin caja y sin flujo.
Nos vemos en la próxima entrega.
Y recuerda: cobrar no es feo. Lo feo es trabajar gratis.