Nudismo Emprendedor Vol. 13 – Mi año 2025

Soy David García, alias el nudista emprendedor, y este ha sido mi año de renacer con el corazón agrietado.

Cada miércoles hay post. ¿A qué hora? Pues depende de lo ocupado que esté esa semana.

2025 empezó conmigo a punto de petar en Filipinas. Y terminó con mi corazón funcionando en un pueblo de 500 habitantes en Málaga.

Entre medio: desbloqueos, jacuzzis, monjas, cárceles, y 25 valientes que me ayudaron a validar que mi mayor superpoder nació del peor dolor.

Te cuento cómo fue.

Febrero: Cuando toqué fondo en el paraíso

Filipinas debería haber sido mi sitio. Ya viví allí dos años. Conocía el lugar, tenía amigos, el plan era claro: colaborar con un proyecto y seguir construyendo mi negocio desde allí.

Pero la versión de David que llegó en enero de 2025 ya no encajaba en el antiguo mundo de Filipinas.

Me vi repitiendo patrones. Los mismos que pensé que había dejado atrás.

Y entonces llegó el momento más jodido del año: no era capaz ni de abrir el ordenador para trabajar. La ansiedad me paralizaba. Y para rematar, se me rompió el portátil. Un gasto y dolor de cabeza imprevistos que no me sentaron bien.

Estaba a punto de petar.

¿Has estado ahí? En ese punto donde sabes que si no cambias algo YA, te vas a romper.

Ese fue mi febrero.

Y ahí tomé la decisión más importante del año: dejar de esperar a estar listo para hacer el cambio

Marzo: Volver a empezar

Me volví a España.

Y tomé una de las mejores decisiones del año: empecé mentoría con Aitor.

Me sentía atascado. Él se leyó mi libro y me pareció que vio mi potencial. Me habló de algo que nunca nadie me había dicho: crear un negocio a mi medida.

No copiar. No forzar. Crear desde quién soy yo.

Esa frase lo cambió todo. Porque llevaba años intentando encajar en modelos que no eran míos.

También en marzo lancé dos webs para clientes: ABE y Pontariva. Empezaba a moverme de nuevo.

Abril: Gracias guardián

El trabajo con Aitor me llevó a uno de los desbloqueos más importantes del año: el guardián.

Toda mi vida viví con una armadura puesta. Me ayudó a sobrevivir. A protegerme del dolor. A seguir adelante cuando mi madre me decía que no tendría que haber nacido.

Pero esa misma armadura que me salvó de niño, ahora me estaba limitando como emprendedor.

Eran programas obsoletos en mi cabeza. Mecanismos de defensa que ya no necesitaba pero que seguían ahí, bloqueándome.

¿Qué armaduras llevas tú que ya no necesitas?

En abril también fui a la Feria del Libro de Almería y Barcelona. Empezaba a mostrarme. A hablar de mi libro. A desnudarme emocionalmente en público.

Y descubrí algo: cada vez que me mostraba vulnerable, la gente se acercaba más.

Mayo: El jacuzzi, mi padre y las monjas

Mayo fue un mes intenso.

Viajé a Madrid para trabajar presencialmente con las Siervas de San José. Hay algo en el trabajo presencial que no puedes replicar en Zoom. Ver cómo se mueve la energía en una sala. Resolver dudas cara a cara. Y que un grupo de monjas te hagan sentir importante… eso no tiene precio.

Pero lo que más me marcó fue la sesión del jacuzzi con Aitor.

El agua caliente te lleva de vuelta. Al vientre de tu madre. Al origen.

Y Aitor me hizo ver las heridas no resueltas con mi padre.

No voy a entrar en detalles aquí. Pero fue uno de esos momentos donde algo se mueve dentro de ti. Donde una grieta se abre.

El 14 de mayo publiqué mi primer post de Nudismo Emprendedor. Empezaba a desnudarme cada miércoles.

También entré a El Núcleo de Cosas de Freelance.

El patito feo

El verano fue más tranquilo. Fui a la boda de mi primo Borja en junio. Visité Granada para ver a Kadi. En julio empecé a trabajar con dos nuevas clientas.

Pero agosto me regaló algo que cambió mi forma de contar mi historia.

Me fui a las fiestas de Moros y Cristianos de Jijona. Un descanso que necesitaba.

Y fue allí donde Lola, la hija de cuatro años de uno de mis mejores amigos, me regaló una de las metáforas más bonitas de mi vida.

Le dijo a su abuela:

«David era el patito feo. De pequeño ni su mamá ni sus amigos lo querían porque los patitos son amarillos y él era un patito negro. Pero cuando se hizo mayor, David se convirtió en un cisne»

Lola no sabía que esas palabras se convertirían en el eje de mis presentaciones. En la forma en que explico mi libro. En cómo ayudo a otros a verse.

A veces los niños ven lo que los adultos hemos normalizado.

También lancé la web de Calderdale Creates.

Benarrabá

Llegué a Benarrabá por casualidad. Una bonita casualidad.

Era la base de operaciones de ROORAL. No lo elegí yo. Pero el destino tenía otros planes.

En septiembre también hice el reto de 30 días de prospección en LinkedIn con el Núcleo. 90 cafés virtuales entre mayo y diciembre. Conversaciones. Conexiones. Personas.

Pero Benarrabá… Benarrabá me cambió.

¿Dónde está tu Benarrabá? Ese lugar (o esas personas) que te recuerdan que tu corazón funciona.

Octubre: El mes de los superpoderes

Octubre fue el mes donde todo cobró sentido.

Presenté mi libro en Benarrabá por primera vez. Ya escribí sobre eso. Pero lo que pasó después fue aún más importante.

Aitor me hizo una pregunta que lo cambió todo:

¿De dónde viene tu superpoder?

Y entonces lo vi.

Mi madre tenía depresión y probablemente trastorno bipolar. Nunca lo diagnosticaron oficialmente, pero yo viví las consecuencias cada día.

Aprendí a leerla como quien lee el cielo antes de salir de casa.

Observaba sus gestos, su tono de voz, su mirada. Y así podía predecir si iba a tener un día bueno o malo. Si podía ser yo mismo o tenía que volverme invisible. Si era seguro quedarme en casa o mejor me perdía por ahí.

Era supervivencia pura.

Hoy uso esa misma mirada para ayudar a profesionales a ver su código interno. Ese patrón único en cómo piensan, crean y resuelven problemas. Ese que hace que ciertas cosas les salgan naturales mientras otros tienen que forzarlas.

Yo lo llamo tu superpoder. Y mi talento es ayudarte a verlo cuando tú no puedes.

No porque seas incapaz. Sino porque cuando algo es tan tuyo, lo normalizas. Lo invisibilizas. Y terminas copiando estrategias de otros en lugar de crear la tuya.

¿Qué estás normalizando tú que para otros sería un superpoder?

En octubre empecé la fase Beta de las Sesiones de Superpoderes. Guille fue mi primer mentorizado. Y su testimonio me recordó por qué hago esto:

«David es una de esas personas con las que cuando trabajas con él, sabes que estás en buenas manos. He tenido la suerte de ser el primer mentorizado en su Programa de Superpoderes, y puedo decir que de principio a fin he sentido una mejora por dentro, gracias a él que me ayudó desde fuera.»

25 valientes pasaron por esas sesiones beta. Y validaron la idea que cambió mi negocio.

Si quieres descubrir tu superpoder, es aquí.

He venido a hablar de mi libro

En noviembre me independicé en Benarrabá. Salí del coliving y me alquilé una casita para mí.

Seguí con las sesiones beta de Superpoderes.

Y presenté mi libro en el Centro de Reinserción y en la Cárcel. También volví a presentarlo en Benarrabá por segunda vez.

La presentación en la cárcel fue uno de los momentos más importantes del año.

Hablar de mi madre delante de hombres que también cargan con sus propias heridas. Ver en sus ojos que mi historia les tocaba. Que no estaban solos.

Fue cumplir un sueño.

 El corazón agrietado que funciona

Llegó diciembre y tuve que despedirme de Benarrabá. Una parte de mí se quedó allí. Un trozo de mi corazón en toda la buena gente que conocí.

Fui a la boda de mi prima.

Y pasé mis primeras navidades en España en 7 años.

Siempre he pensado que mi corazón se rompió el día que mi madre me dijo que no tendría que haber nacido. Incluso lo puse roto en la portada de mi libro.

Pero sentir el amor en la gente de Benarrabá me hizo darme cuenta de algo:

Mi corazón no estaba roto. Estaba agrietado. Pero funcionaba. Y funcionaba mucho mejor de lo que creía.

Los números (el nudismo del bueno)

Porque los datos también son desnudarse:

  • Facturación: De 12.000€ a 25.000€ → No por trabajar más. Por cobrar desde mi valor.

  • Inversión en formación: 4.500€ → Apostar por mí cuando todavía no me lo creía del todo.

  • Cafés virtuales: 90 conversaciones → 90 personas que me enseñaron más que cualquier curso.

  • Publicaciones: 37 posts que me ayudaron a llegar a más de 1.500 seguidores

  • Podcasts: 4 apariciones (Yasmina, Piel de Pato con Javier Artal, Victor Millán, Victor Puebla)

  • Sesiones Beta de Superpoderes: 25 valientes → 25 personas que confiaron antes de que yo creyera del todo.

  • Webs lanzadas: 3 (ABE, Pontariva, Calderdale Creates)

  • Presentaciones del libro: 6 (Almería, Barcelona, Benarrabá x2, Centro de Reinserción, Cárcel)

Lo que me llevo de 2025

No sé qué armaduras llevas tú. No sé qué patrones repites. No sé qué dolor estás normalizando.

Pero sí sé esto:

El superpoder que buscas no está en copiar a otros. Está en mirar de frente lo que más te duele y preguntarte: ¿qué aprendí a hacer para sobrevivir a esto?

Porque esa habilidad que desarrollaste en el peor momento de tu vida, puede ser exactamente lo que el mundo necesita de ti ahora.

2025 me enseñó que los corazones agrietados también funcionan. A veces, incluso mejor.

Porque las grietas son por donde entra la luz.

Agradecimientos

Gracias a Aitor por verme cuando yo no podía verme.

Gracias a Benarrabá por enseñarme que sí me quieren.

Gracias a las Siervas de San José por hacerme sentir importante.

Gracias a Guille por ser el primero.

Gracias a los 25 valientes que confiaron en la fase beta.

Gracias a Lola por recordarme que soy un cisne.

Y gracias a ti por leer hasta aquí. Nos vemos el próximo miércoles.

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