Nudismo Emprendedor Vol. 7 – Soy una Mente Olímpica

Soy David García y algunos me conocen como amigo, otros como hermano y otros, como tú que me estás leyendo, como el nudista emprendedor.

📅 Todos los miércoles hay post. ⏰ ¿A qué hora? A la que me da la gana.

Pero hoy es viernes porque ayer terminé la mentoría y había que contarlo así, recién salido del horno. La semana que viene volvemos al miércoles.

Hoy os quiero contar cómo terminé convenciéndome de que tenía que invertir unos pocos miles de euros en una mentoría y en qué consiste esto, si vale la pena y todo lo que he vivido.

Como siempre desde el punto de vista nudista: abriéndome en canal, sin postureo y sin humos.

🦁 De gacela a león: cómo caí en la trampa (perfecta)

Todo empezó en un curso de ventas organizado por unos amigos. Brutal, por cierto. Para demostrar que había prestado atención, me puse a agregar a los compañeros para hacer networking.

A uno de ellos le llamó la atención mi libro y la conversación se centró en eso. Tuvimos una llamada y me lo compró sobre la bocina (fue un día o dos antes de irme a Filipinas).

Yo no entendía que era una gacela dándole mi carne a un león.

Un par de meses más tarde, cuando se terminó el libro, volvimos a hablar. Supongo que él había visto en mí algo que ni yo había visto y me estuvo contando que se dedicaba a ayudar a gente como yo: a extraer su máximo potencial y a construir un negocio alineado con mis valores.

En aquel momento ni me lo pensé. Le dije que estaba bien. Puede que incluso le dijera «mejor que nunca» porque acababa de publicar mi libro y estaba en Filipinas haciendo lo que quería.

🚫 El bloqueo: cuando trabajar se vuelve un infierno

Aproximadamente un mes después llegué a un punto en el que hacía tiempo que no había estado: me costaba horrores trabajar.

Tardaba horas en hacer cosas que podía hacer en minutos, me sentaba a trabajar y perdía mucho tiempo mirando la pantalla sin poder accionar… En definitiva, estaba dejando de disfrutar lo que tanto me gustaba hacer.

Como te había contado anteriormente, yo no elegí tanto emprender. Lo hice porque mi compañero de viaje en GoodBytes se retiró temporalmente y quería mantener mi estilo de vida. Así que una vez capeados todos los temporales del primer año, cuando me quise lanzar a crecer, me di cuenta de que no sabía hacia dónde quería ir.

La brújula interna me hizo ver que en Filipinas no estaba yendo hacia donde quería (o que desde allí iba a tardar mucho más en llegar).

Total, que prácticamente un par de meses después de aquella llamada, le volví a llamar yo. Esta vez desde España preguntándole por su programa.

Los que me leéis, ya sabéis que fracasé como mentor en Filipinas. Y los que no lo sabíais, ya os habéis enterado.

🏊‍♂️ Mentes Olímpicas: cuando un nadador te enseña a volar

Os pongo en contexto: mi mentor es/ha sido Aitor Martínez, un nadador olímpico que se convirtió en psicólogo y ha creado un programa llamado Mentes Olímpicas.

Me parecía brutal tener la posibilidad de trasladar a mi negocio la mentalidad de alguien que ha llegado a estar en unos juegos olímpicos.

Las primeras semanas para mí fueron espectaculares. Siempre me he sentido invisible e incomprendido y Aitor parecía conocerme muy bien. Era como si supiera todo lo que pensaba de mí que no había compartido.

Pero yo seguía fluyendo.

🦸‍♂️ El descubrimiento: mi superpoder oculto

En las primeras sesiones llegamos a una conclusión brutal: durante todo el tiempo que me había dedicado a ser invisible me había convertido en un observador con un poder brutal: detectar el superpoder de otras personas.

Esto, además, con mis habilidades tangibles como diseñador web o experto en marketing digital me ayuda a potenciar a las personas esos talentos porque les puedo ayudar a darse visibilidad y/o monetizar su superpoder.

Y entonces ya fue cuando rizamos el rizo y definimos esto con una frase:

«Construyo universos digitales para ayudarle a las personas a vender desde su autenticidad».

Esto es brutal, porque es crear un universo a la medida de cualquier persona para ayudarle a que potencie las habilidades que la hacen única, lo que nace de su interior.

Sin darme cuenta había pasado de diseñador web o experto en marketing digital a creador de universos. Solo con el cambio de precio en mis servicios ya se podría decir que había amortizado gran parte de lo que costaba la mentoría.

🛡️ El guardián interno: cuando tu mente te sabotea

Pero esto no fue lo único. Después del subidón de estas sesiones, llegué a la cuarta muy embajonado y muy apático. Se había perdido toda mi motivación y volvía a activarse un patrón.

Todo esto me había pasado después de ponerme a prospectar posibles clientes y escuchar alguna docena de noes. Yo a un nivel consciente me sentía bien, pero a un nivel inconsciente algo había pasado: se había activado mi miedo al rechazo.

En mitad de pleno bloqueo, cuando empezaba a generarme rechazo cualquier cosa que Aitor me dijera, me pidió permiso para entrar en mi mente y mostrarme lo que estaba pasando: dentro de mí había un guardián (que no es más que una versión de mí mismo) que no me estaba dejando atreverme a exponerme.

Ese día me tocó agradecerle todo el trabajo que había hecho por mí y decirle que su labor ya había finalizado.

Desde entonces añadimos nuevas rutinas a mi día a día:

  • Tres meditaciones diarias basadas en afirmaciones positivas
  • Escribir un pequeño diario con mis pequeños éxitos de cada día
  • Trabajar en mejorar mi diálogo interno

A día de hoy, os puedo decir que llevo 46 días meditando de manera diaria y cumpliendo con escribir en el diario.

🛁 Terapia en el jacuzzi

El siguiente desbloqueo se dio en una sesión que tuvimos en persona. Sí, nos conocimos en persona. Pero como todo en mi vida no podía ser normal, tuvimos una sesión en un jacuzzi.

Ahí estábamos en el agua caliente, algo que nos traslada a la sensación de cuando todavía vivimos en el útero de nuestra madre, hablando de algo totalmente opuesto: las heridas que venían de la relación con mi padre.

Y ahí me di cuenta de que mi madre no daba el paso de divorciarse por el qué dirán. ¡Pum! Mi cerebro explotó. ¿Y a qué no sabéis con qué se relaciona esto a nivel profesional? A un rechazo a todo lo que tiene que ver con comunicar para los demás.

Brutal.

Todavía hubo más. Porque según me hizo ver Aitor, yo soy un MacBook Pro con chip de Apple y todavía quedaban dentro de mi sistema operativo programas de Windows 95 que hemos tenido que ir identificando y desinstalando.

Os pongo un ejemplo: cuando alguien me hace una crítica (aunque sea constructiva) se activa dentro de mí un sistema de alerta que me hace ponerme a la defensiva. Aitor me hizo ver que eso no es productivo para mi yo profesional a partir de ahora.

Así que en mis meditaciones me recuerdo que tengo que desinstalar esa aplicación de mi disco duro.

🐉 El Trunks del emprendimiento

Pues lo voy a responder utilizando analogías con Dragon Ball (así que lo siento si no has visto esa pedazo de serie).

Después de hacer la mentoría, veo a Aitor como un enviado del futuro, algo así como Trunks cuando están luchando contra Cell. Que ha tenido el honor de ver a mi mejor versión y me ha ido facilitando poco a poco y de una manera muy cómoda todo lo necesario para llegar a convertirme en esa mejor versión.

Además, con sus sólidos conocimientos en psicología, espiritualidad y la disciplina de un nadador olímpico ha sido mucho más sencillo.

📈 Los resultados: de invisible a auténtico

He creado una serie de contenidos que se llama Nudismo Emprendedor (sí, lo que estás leyendo ahora), es un post de blog (y Substack – por si te quieres suscribir) en el que comparto sin filtros todo lo que voy viviendo y aprendiendo como emprendedor digital.

Disfruto mucho este formato porque cuento una historia y la ilustro mentalmente. De pequeño, disfrutaba mucho los cómics. Así que ahora siento que mi niño interior está al mando y lo estoy disfrutando mucho.

Esta serie de contenidos me ha ayudado a mostrar lo que hago y a conectar con personas muy afines. Cuando haces las cosas desde ahí, todo es mucho más sencillo y os puedo decir que ya he conseguido nuevos clientes a través del trabajo que he ido haciendo en LinkedIn.

Una cosa brutal, al menos para mí, es que ya he tenido una llamada para vender mi programa de mentoría o acompañamiento sin haber creado una landing page o un programa paso a paso. Tengo claro el valor que doy, lo que vale el programa y cómo puede ayudar a otros profesionales.

Así que he roto otra creencia limitante mía de que hay que tener todo preparado antes de venderlo.

PD. Sigo sin tener a mi primer mentorizado.

🌊 Fluir: la nueva filosofía de vida

Y, por último, este proceso me ha ayudado a conectarme y darme cuenta del poder de la autenticidad. Ser nosotros mismos es lo único que no nos van a poder copiar y conectarnos con eso es lo único que nos puede hacer destacar.

Sobre todo en un mundo en el que las personas no dejan de mirar hacia afuera y solo quieren copiar lo que ya le funciona a otras personas.

Y me gustaría terminar con la mejor anécdota que tengo con Aitor (de momento). El día del jacuzzi yo tenía que ir a Chamartín a pillar mi tren después de la sesión. Íbamos con tiempo de sobra, pero como siempre, nos metimos tanto en la sesión que al final salimos de allí con la hora justa.

De camino al tren estaba en una situación que podría ser incómoda para cualquiera, llegando muy muy justo con un «desconocido». Pero en ningún momento ninguno de los dos nos estresamos.

Íbamos fluyendo.

Total, ¿cuál hubiera sido el peor de los casos? ¿Comprar otro tren para más tarde?

Y así es como sigo a día de hoy: fluyendo, agradecido con todo lo que estoy recibiendo y con la certeza de que voy a conseguir todo aquello que me proponga.

🧠 Moraleja nudista

Invertir en ti mismo no es un gasto, es la inversión más rentable que puedes hacer. Pero solo si estás dispuesto a desnudarte completamente ante tus miedos, patrones y creencias limitantes.

A veces necesitas que alguien de fuera te muestre lo que llevas dentro. Y otras veces, ese alguien te tiene que acompañar mientras desinstalas los programas que ya no te sirven.

La autenticidad no se encuentra, se construye. Y se construye quitando, no añadiendo.

📩 Ahora te toca a ti

¿Has tenido alguna experiencia que te haya cambiado la forma de verte a ti mismo? ¿Algún momento en el que hayas descubierto un superpoder que no sabías que tenías?

Me encanta saber que hay más gente construyendo su autenticidad sin filtros.

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