Hola, soy David García y todos los viernes escribo sobre las cosas que me hubiera gustado saber antes de emprender. No lo hago a una hora concreta porque no me gusta ponerme cadenas, pero sí trato de ser constante con estas reflexiones que ojalá te sirvan tanto como me hubieran servido a mí.
Cosas que me hubiera gustado saber antes de emprender (Vol. 3)
Emprender no es hacer lo que amas. Es hacer TODO lo necesario para poder seguir haciéndolo. Aunque implique multiplicarte como un dios hindú mientras cruzas los dedos para no volverte loco.
Hoy vengo a hablarte de esa fase mágica (y caótica) en la que descubres que además de tu talento principal… también vas a ser tu propio becario, jefe, comercial, diseñador, gestor y community manager. Y lo peor es que todo esto sucede a la vez.
🗓 Enero 2024: La aventura comienza
Finales de 2023 fueron duros. Estaba terminando mi etapa en Goodbytes y, al mismo tiempo, levantando desde cero mi empresa personal. Mientras unos descorchaban champán, yo me peleaba con el naming, el branding y los primeros correos a posibles clientes para sobrevivir a enero.
Trabajé 12 horas al día, pero valió la pena: Dreamlover Digital Solutions vio la luz.
Nada de vacaciones de Navidad. Estaba obsesionado con dejar todo listo y cerrar mis primeros tratos. Y vaya si arranqué fuerte: propuestas, contratos, facturas, reuniones… y, de postre, ser moderador en Zoom para un evento internacional con más de 400 personas, a las 5:00 am hora México.
¿Pero yo no me dedicaba al marketing digital y diseño web?
Ahí fue cuando le escribí a José, mi socio de años:
- Tío, ¿cómo hacías para llevar todo esto?
- ¡Por fin te das cuenta! Ahora me entiendes, ¿eh?
Y vaya que si lo entendí.
👨💻 Tutoriales, caos y revelaciones
Durante semanas viví en modo «supervivencia digital»:
- Aprendiendo tareas nuevas con vídeos de YouTube a 1,5x
- Trabajando entre reuniones
- Ajustando mis ritmos de productividad sobre la marcha
- Revisando campañas, webs, facturas y leads a todas horas
Pero sobreviví. Y no solo eso: multipliqué por tres mi último sueldo de asalariado.
Eso sí… al precio de convertirme en una navaja suiza con patas.
El ritmo era demoledor: crear una propuesta para el cliente X, saltar a Canva para la publicación semanal, revisar que la campaña del cliente Z siga generando leads, preparar la factura del cliente W, intentar que el prospecto F me compre algo, hacer un reporte para el cliente V, y de repente el cliente M tiene un «imprevisto súper urgente»…
Me iba a explotar la cabeza.
🧘♂️ El Buda multitarea (y con IA)
Me sentía como un Buda digital, pero sin la paz espiritual:
Un brazo con Canva, otro con Stripe, otro escribiendo mails, otro viendo métricas de campañas, otro cerrando presupuestos y otro intentando respirar.
Las únicas soluciones que se me ocurrían eran:
- Que algún dios me regalara 6 horas más al día
- Implantarme brazos como el Doctor Octopus
Pero no hacía falta nada de eso. Hacía falta pedir ayuda y automatizar con cabeza.
En aquella época la IA estaba dando sus primeros pasos y yo vi claro que tenía que apalancarme en esta tecnología para sobrevivir. Y, sin ser tan innovadores, siempre ha habido una opción: pedir ayuda a colaboradores externos que sean buenos haciendo cosas que yo no sé hacer.
🛠️ Mi proceso de supervivencia empresarial
Así fue como aprendí a ser un empresario de verdad:
- Automaticé la contabilidad: Usé plataformas de facturación para olvidarme del Excel eterno
- Me convertí en gestor de relaciones: Aprendí a tener clientes contentos, anticipándome a sus necesidades
- Fui mi propio jefe cabrón: El que te hace currar aunque estés flojo
- Medí mis tiempos: Para detectar qué procesos optimizar
- Identifiqué mis ladrones de energía: Esas tareas que drenan sin aportar
- Trabajé mi mentalidad: Más que cualquier funnel o estrategia
📋 Todas mis versiones (que no pedí, pero adopté)
A pesar de todo, seguía siendo:
- 🎨 El diseñador web de la empresa
- 📊 El gestor experto de campañas en Meta Ads y Google Ads
- ✉️ El responsable de email marketing
- 🤖 El director de automatizaciones e IA
- 💻 El director tecnológico que explora software
- 📈 El experto en analítica web y reporting
- 👔 El responsable de RRHH (controlando mi propio tiempo)
- 🤝 El responsable de atención al cliente
- 💼 El responsable de ventas
- 🎩 El cobrador del Frac
Y claro, todavía tenía que sacar tiempo para formarme, leer, hacer networking… y comer, si acaso.
🧠 Lo que aprendí (y me hubiera gustado saber antes):
- Nadie nace sabiendo delegar – Pero hay que hacerlo antes de quemarte
- Priorizar es más útil que ser productivo – No todo es urgente, aunque lo parezca
- No necesitas ser experto en todo – Solo saber qué es importante en cada momento
- Automatizar con cabeza – Tu tiempo vale más que tu orgullo de «hacerlo todo yo»
- Ser tu propio jefe cabrón – El que te pone a trabajar aunque no tengas ganas
- Medir tus tiempos religiosamente – Para detectar dónde se va tu energía
- Trabajar la mentalidad es clave – Más importante que cualquier herramienta o estrategia
🧰 Herramientas que me salvaron (literalmente):
- Facturación automatizada: Quaderno, Xolo o Holded para no morir con Excel
- IA para tareas repetitivas: ChatGPT y Make para automatizar lo automatizable
- Gestores de tareas: Asana o Monday para no perder la cordura
- Plantillas y sistemas: Para propuestas, presupuestos y seguimientos
- CRM básico: Para no perder clientes ni oportunidades
🎯 La moraleja final
Emprender es como jugar al Tekken… pero con Excel. No se trata de ser invencible, se trata de aguantar y aprender qué botón pulsar en cada momento.
La clave no es hacerlo todo tú. Es saber qué debes soltar primero.
Y si después de leer esto sientes que estás pasando por algo parecido, o tienes tu propia historia de «Buda multitarea», me encantaría leerte. Estas experiencias compartidas son las que realmente nos ayudan a crecer y sentirnos menos solos en esta aventura.
Pd. Si ves a alguien con mil pestañas abiertas y ojeras de responsabilidad… dale un abrazo. Igual es otro Buda multitarea como tú.