Hola, soy David y te recuerdo cosas:
📅 Todos los miércoles hay post
⏰ ¿A qué hora? A la que me da la gana. Porque no soy esclavo del algoritmo, ni de la productividad tóxica.
Esta vez toca volver al origen. Hoy te cuento cómo me convertí en emprendedor.
(Spoiler: no fue glamuroso, ni épico, ni digno de Netflix)
✈️ Todo empezó con una llamada (y una maleta medio hecha)
Una conversación cambió mi vida para siempre. José, mi compañero durante 4 años, me dijo que quería desconectar un tiempo para dedicarse a su familia tras ser padre por segunda vez.
Y aunque eso implicaba perder mi mayor fuente de ingresos… le felicité.
🎒 Me iba a México en una semana.
💸 Me quedaba sin ingresos estables.
Y sí, me acojoné.
Pero si algo me ha funcionado siempre, es tener la espalda contra la pared. Funciono mejor cuando no hay red de seguridad.
🚀 El salto a la piscina… sin saber si había agua
No tuve tiempo para filosofar. Monté empresa en el extranjero (mal consejo que seguí por ahí), web, nombre… todo en modo sprint absoluto.
Diciembre fue una locura: 12 horas diarias para lanzar mi primer MVP. Pero lo conseguí.
Ese primer mes tripliqué mi último sueldo como asalariado. Y gestioné una llamada de Zoom para las Siervas de San José con más de 400 personas conectadas desde diferentes partes del mundo. Yo desde México. A las 5 de la mañana.
💡 A los 3 días entendí algo crucial: José se encargaba de todas las cosas que yo odiaba hacer.
Ahí me di cuenta de por qué habíamos funcionado tan bien durante 4 años.
📉 Las hostias de realidad (que nadie te cuenta)
No tuve colchón económico. No hice pruebas. No cumplí ningún sueño idílico de emprender. Improvisé desde el minuto uno y aquí sigo, tratando de surfear la ola.
Lo que sí puedo decirte es que vas a:
- Aprender mucho de cada error para no repetirlo
- Empezar a ver todo como gastos o inversiones
- Volverte más selectivo con tu tiempo y con quién lo inviertes
- Sumergirte en una búsqueda continua de oportunidades
- Y lo que menos nos gusta: aprender a ser visible y a venderte
(De esto último va también mi nueva serie: «Cosas que me hubiera gustado saber antes de emprender». Un miércoles sí y otro no, alternando con esta.)
🙏 Y si sigo aquí, es gracias a él
Si he conseguido sobrevivir todo este tiempo ha sido por haber trabajado con José. Desde el minuto 1 confió en mí y me involucró en todos los procesos de la empresa.
4 años de masterclass continua con el mejor maestro que podía tener. No cualquier persona ha tenido acceso a sus conocimientos y profesionalidad.
La prueba de nuestra excelencia: nunca nos despidió un cliente. Éramos nosotros los que decidíamos con quién trabajar.
Lo más curioso: él es murciano, yo alicantino, y nos conocimos en Camboya. Solo nos hemos visto 3 veces en persona, pero me dio todo.
José ha sido el mayor punto de inflexión de mi carrera profesional. Un mentor, un referente y, a nivel laboral, casi un padre. Nunca podré devolverle todo lo que me dio.
💭 Cierre nudista
No emprendemos para aparentar, sino para conectar con lo que somos, con lo que de verdad queremos aportar al mundo.
Porque si no lo hacemos desde ahí… ¿para qué?
📩 Ahora te toca a ti: ¿Has vivido algún punto de inflexión que cambió por completo tu camino profesional?
Me encantaría leerte.