Nudismo Emprendedor Vol. 1: Autopublicar un libro

La aventura que empezó con ilusión y terminó en Excel

Siempre me ha gustado desmitificar el emprendimiento. Mientras las redes se llenan de «gurús» mostrando sus Lamborghinis alquilados y hablando de libertad financiera, yo prefiero mostrar la realidad desnuda. De ahí nace esta serie que he bautizado como «Nudismo Emprendedor», donde compartiré sin filtros los resultados reales de mis proyectos.

Y qué mejor manera de empezar que con mi reciente aventura editorial.

Abril fue el mes del libro. También fue el mes en que decidí poner a prueba mi vena emprendedora con la venta de mi obra «Mi madre no me quiere». Un título provocador que, como verás, no provocó precisamente una avalancha de ventas.

Los números no mienten (aunque a veces desearía que lo hicieran)

Sin más preámbulos, aquí están los datos desnudos de mi experimento literario durante el mes de abril:

📦 Ventas:

  • 5 libros físicos x 20€ = 100€
  • 2 libros online x 5€ = 10€
  • Total ingresos: 110€

💸 Gastos de campaña:

  • Facebook Ads: 140,13€
  • Google Ads (YouTube, Search, Display): 80,5€
  • Total publicidad: 220,63€

🚂 Gastos de ferias (sí, soy ese autor que va a todas):

  • Barcelona: Tren 127,40€ + gasolina 33€
  • Almería: Alquiler coche por avería 140€ + gasolina 20€
  • Total ferias: 320,4€

📉 Balance final:

  • Ingresos: 110€
  • Gastos totales: 541,03€
  • Resultado neto: -431,03€

 

Sí, has leído bien. Perdí 431,03€ vendiendo mi libro en el mes del libro. Y ni siquiera he incluido los costes de producción, solo los de promoción.

Contexto importante: Publiqué el libro en octubre, y hasta ahora había tenido buenos resultados. De los 300 ejemplares que imprimí, he vendido 240 físicos más algunos digitales. Abril fue la excepción, no la regla.

 

¿Fracaso o aprendizaje?

Para mi contable, esto es un fracaso estrepitoso. Para el nudista emprendedor que hay en mí, es una victoria en términos de aprendizaje. Porque si algo he aprendido en mis años de emprender es que los fracasos bien analizados valen su peso en oro.

Así que me senté con una copa de vino (barato, después de estos números) y analicé qué había salido mal. Estas son las tres grandes lecciones que extraje:

1. Las ventas no caen del cielo (ni de los algoritmos)

Confiar en que los algoritmos de Facebook y Google harían la magia fue mi primer error. Invertí 220,63€ en publicidad digital sin tener una estrategia clara. Venía de hacer buenos números los meses anteriores y pensaba que este mes iba a petarlo.

El resultado: muchos clics, más visitas a mi web incluso que el mes anterior, pero se ha traducido en menos conversiones. Como dijo mi amigo Carlos cuando le conté: «Tiraste el dinero desde un avión esperando que cayera en carteras dispuestas a comprar tu libro».

¿Qué he aprendido? Que lo que yo creo (también va por ti) no siempre es lo que funciona. A pesar de qué abril es un mes en el que mucha gente compra libros, también es un mes en el que mucha más gente los está promocionando. Y, aunque me duela admitirlo, yo no soy Pérez-Reverte (ni un escritor conocido, todavía).

Además, tengo metido en la cabeza reducir la dependencia de Meta Ads, pero a la vista de los datos, parece ser que Youtube o Google Search no son los canales adecuados (o al menos no lo eran en ese momento). He mirado también de entrar a TikTok Ads pero la inversión mínima de 20€ al día me ha echado atrás.

Un dato curioso: vendo la mayoría de los libros en fin de semana. He probado varias veces, pero al final he desistido de publicar la campaña durante la semana.

 

2. Ir a ferias sin estrategia es turismo cultural caro

¡Las ferias del libro! Ese sueño romántico de todo autor novel. Imaginaba largas colas de lectores ansiosos por conseguir mi firma, y acabé con más kilómetros en el cuerpo que ejemplares vendidos.

Barcelona y Almería me costaron 320,40€ entre transporte y una avería que me obligó a alquilar un coche. ¿El retorno? Un libro vendido en dos ferias. Pero no me quedo solo con eso, he tenido la oportunidad de estar en contacto con otros autores y mi situación no es única ni exclusiva.

¿Qué he aprendido? Investigar mejor qué ferias encajaban realmente con mi público objetivo. Contactar previamente con potenciales lectores de la zona para asegurar algunas ventas. Planificar eventos paralelos como charlas o talleres para maximizar mi presencia.

 

3. Lo que no se mide, se mitifica

Durante meses, he consumido webinars, podcasts y posts sobre cómo vender libros autopublicados. Todos prometían el mismo sueño: «Conviértete en autor bestseller y vive de tus libros». Ninguno mostraba números reales.

Este balance desnudo me ha dado más claridad que 10 webinars sobre «Cómo vender 1000 libros en un mes». La verdad en números no duele; lo que duele es la fantasía.

¿Qué he aprendido? Establecer desde el principio métricas realistas y objetivos escalonados. No obsesionarme con el número de ventas, sino con el coste de adquisición de cada lector y la construcción de una comunidad. Cuando eres autor lo que te mueve es que la gente lea lo que acabas de publicar, de hecho, serías capaz de regalar tu libro para que alguien lo lea y se expanda la voz. ¿Qué quiero decir con esto? Que tenemos que controlar el ego.

 

El Plan B (o el verdadero Plan A)

Tras este experimento, he llegado a una conclusión que puede sonar obvia pero que muchos autores olvidamos: para la mayoría de nosotros, un libro no es un negocio en sí mismo, sino una herramienta.

Mi error fue tratar de convertir «Mi madre no me quiere» en una fuente directa de ingresos, cuando su verdadero potencial está en ser una credencial, una carta de presentación para otros servicios más rentables.

Ahora mi estrategia ha cambiado:

  1. Dejar de obsesionarme con las ventas directas. El libro estará disponible, pero no será mi foco principal de marketing. Mi objetivo es que vuelva a ser rentable y no haya más «abriles».
  2. Utilizar el contenido del libro como semilla para otros formatos. Si en algo me posiciona este libro es como experto en mostrar la autenticidad, mi objetivo es ayudar a que más personas busquen conectar desde su esencia, de lo que ya tienen dentro, y dejen de buscar referentes a los que copiar.
  3. Posicionarme como experto en la temática, no como autor. Escribir este libro es algo que me eligió, yo no lo estaba buscando pero sentí que tenía la necesidad de hacerlo para liberarme de esos fantasmas del pasado. ¿Qué ha pasado al liberarme de ellos? Que algo se ha movido dentro de mí y han cambiado mis prioridades en la vida. A pesar de que vivía cómodo, ahora estoy trabajando en otro sentido: ayudarme a liberar todo mi potencial, sintiéndome realizado haciendo lo que hago. Estate atento porque se vienen cosas…
  4. Expandir horizontes. Voy a traducirlo a inglés y a publicar la versión para Kindle. Ambas opciones pueden abrir mercado y que el contenido llegue a más gente.

 

¿Vale la pena autopublicar un libro?

Llegamos a la pregunta del millón, la que da título a este post: ¿Vale la pena autopublicar un libro?

Mi respuesta: depende de tus objetivos.

  • Si esperas hacerte rico vendiendo tu libro, probablemente no.
  • Si lo ves como una inversión para construir autoridad, probablemente sí.
  • Si lo consideras un proyecto de amor propio y expresión creativa, definitivamente sí.

Para mí, a pesar de los números rojos de este mes, ha valido la pena. Desde que empecé con esta aventura, allá por octubre, he aprendido más sobre marketing, ventas y expectativas realistas que en muchos cursos caros. Y tengo la satisfacción de ver mi obra materializada, algo que nadie puede quitarme.

Y sin hablar de la paz mental que me ha dejado.

 

¿Y ahora qué?

Este experimento continúa. En los próximos volúmenes de «Nudismo Emprendedor» compartiré cómo evoluciona esta aventura editorial (y otras a nivel profesional). Quizás en unos meses pueda mostrarte números más positivos, o quizás tenga que aceptar que mi camino como autor tiene otras recompensas más allá de las económicas.

Mientras tanto, seguiré escribiendo, aprendiendo y, sobre todo, compartiendo la verdad desnuda del emprendimiento.

 


¿Has emprendido algún proyecto que te dejó más aprendizajes que euros? ¿Crees que debería seguir con el experimento o replantear toda la estrategia? Me encantaría leer tus experiencias y consejos en los comentarios.

Y si te interesa mi libro «Mi madre no me quiere», puedes encontrarlo aquí. No prometo que cambie tu vida, pero te aseguro que cada venta me acerca un poco más a equilibrar este balance.

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